Eran las doce del medio día, Clara había dormido increíblemente bien, había soñado con que Pablo había entrado por la noche en la habitación y le había escrito algo en una nota, no recordaba el qué, después le besó la mejilla y se fue. <<Juraría que...>> Bostezó e intentó incorporarse, no había nadie en la sala. La luz del sol entraba a través de las ventanas fuertemente y la sala blanca estaba totalmente iluminada. Se giró para coger su libro cuando vio que tenía algo en la mesilla. Se frotó los ojos para ver mejor y cuando pudo ver con nitidez observó que era una nota. <<Un segundo, ¿fue real?>> La cogió y comenzó a leer:
Hola pequeña, mira, no sé si me atreveré a decirte esto en persona así que te lo digo ahora, siento mucho todo lo que ha pasado, ha sido todo culpa mía y no me puedo creer que ahora esté aquí, escribiéndote esta nota a las doce de la noche y tú dormida en la cama de un hospital con la tibia rota, a dos días de que te operen, no me lo puedo creer, no puedo evitar llorar mientras te escribo esto, estás tan preciosa durmiendo. No sé qué me está pasando, pero tenemos que hablar, no te asustes, no es nada malo, cuando regreses a casa podremos hablar tranquilamente, ¿vale? Te quiero. Pablo.
Clara comenzó a llorar, no sabía ni porqué ya que en la carta no ponía mucho, salvo el "Te quiero" y el "Estás preciosa durmiendo" él no tenía la culpa, fue de ella, todo de ella y no fijarse en cómo surfear, no pasaría nada pues en una semana estaría de vuelta en casa a reposar y todo más o menos volvería a la normalidad, pero había algo en la carta que le trasmitía algo, algo entre líneas como se suele decir. <<Ojalá venga, le quiero ver.>>
Mientras tanto en casa, Pablo se había despertado y llevaba horas escuchando música con su móvil. Continuamente la misma canción "The light behind your eyes" de My chemical romance. Una canción muy triste y preciosa. No sabía la razón por la cual le recordaba a ella. Alguna lágrima se le escapaba de los ojos.
De repente alguien llamó a la puerta, él se quitó los cascos, rápidamente se secó los ojos. -¿Sí?-La puerta se abrió y apareció la madre de Clara. -Hola, ¿qué tal has dormido?
-Bueno, espero que Clara mejor que yo. -Le dijo con un tono sombrío.
-Nos vamos en quince minutos, ¿no quieres desayunar?
-No, da igual, quiero ir a verla.
Ella se fue de la habitación con una sonrisa al finalizar la conversación, ella tenía sospecha de que entre ellos habría algo.
Nada más irse, Pablo comenzó a vestirse. Se dio cuenta de que el móvil de Clara estaba en su bolsa de playa y lo cogió para dárselo a ella. Se quedó un rato mirando el diario. <<¿Qué habrá en él? También se lo llevaré, para que escriba la pobre>> Cogió el móvil y el diario y salió de la habitación. Quería saber qué había dentro de él, estaba mirándolo cuando se dio cuenta de que estaba abierto. Ella no lo había cerrado bien. <<¿Qué hago? ¿Lo leo?>> Estuvo un rato planteándoselo hasta que la madre de Clara le interrumpió los pensamientos llamándole para coger el coche e irse al hospital.
Mientras estaba en el coche no paraba de mirar el diario. <<Quiero ver qué puso el primer día, y si tiene del día que la conocí>> Estuvo un rato pensándolo hasta que decidió abrirlo.
Diario de Clara Martín, verano 2011.
Primera página: "Final de curso" <<No, esta no es, es el día siguiente>>
Segunda página:
Hoy ha sido un día muy extraño, comencé con unas compras para verano con mi mejor amiga, y cuando volvía al bus, conocí a un chico, guapísimo, se llamaba Pablo y me sonaba muchísimo, era alto, moreno, de ojos azules preciosísimos y con un cuerpazo, parecía majo. Fue extraña la situación, por culpa de quedarme embobada en sus ojos perdí el bus y me tocó coger otro y dar más vuelta, espero que no se notara.
Al parecer nos vamos con una familia a Santander todo el verano, ganas mil, por fin puedo volver a hacer surf, por fín.
<<¿Guapo? ¿Ojazos? No está mal>>
Siguió leyendo.
Tercera página:
NO PUEDE SER, ES PABLO, EL CHICO CON EL QUE VOY A PASAR TODO EL VERANO ES EL CHICO TAN GUAPO QUE ME ENCONTRÉ EN LA PARADA DE BUS. Todo es perfecto, es guapísimo, guapísimo. Me encanta como es, estoy deseando pasar estos tres meses aquí, tengo
buenas vibraciones, algo bueno va a pasar, lo presiento. Ya iré informando de cómo surgen las cosas.
<<¿Le gusto? Eso parece, no me lo puedo creer, ojalá hubiera puesto algo hoy, me encantaría saber qué piensa de mí y qué se le pasa por la cabeza.>> Cerró cuidadosamente el diario, no dejó de mirarlo y mirar al cielo desde la ventanilla de aquel coche.
A los pocos minutos llegaron al hospital. Entraron los cinco, los padres de ella, de él y Pablo. Preguntaron en recepción por la habitación y subieron hasta llegar a ella.
Cuando fueron a entrar Pablo les pidió si podía entrar él después solo. Ellos aceptaron.
Pasó media hora, se hizo eterna, hasta que salieron los padres y él pudo entrar.
Toc toc*
-¿Sí? -Dijo una voz al otro lado de la puerta. Pablo abrió y con una sonrisa la saludó a Clara.
-Hola, me ha encantado la nota, eres un cielo. Te quiero. -Le dijo con una sonrisa de oreja a oreja, estaba tan feliz que no lo asimilaba.
-¿Sí? Me alegro de que te gustara, no aguantaba sin verte, te necesitaba aquí. Y me escapé para verte dormir, y te puse esa nota... Te habría puesto mucho más, pero quiero hablarlo cuando estemos ambos en casa, tranquilamente ¿Sabes?
-Me parece genial.
Ambos estuvieron hablando un buen rato, hasta que él se dio cuenta.
-Oye, te traje el móvil, así podemos hablar por whatsapp mientras no estás en casa. Y el diario también para que puedas escribir todo.
-¿No lo habrás leído verdad? -Dijo cogiéndolo.
-Claro que no, boba. <<Sí, en realidad sí. Y cada vez me encantas más>>
Bueno, es hora de irme ya, recuerda, te quiero ¿Vale?
Esa frase se la quedó grabada, le había dicho "Te quiero"
Él le dio un beso en la mejilla a Clara y se fue.
No hay comentarios:
Publicar un comentario