Nada más entrar en su habitación se acercó al pie de la cama, dejó los tacones negros carbón, de una medida aproximadamente de catorce o quince centímetros, eso explicaba sus dolores, y se sentó en la cama. Abrió el bolso y sacó el móvil, no tenía ninguna llamada de su amiga ni ningún mensaje de nadie. Lo dejó en la mesilla y se dispuso a cambiarse de ropa. Se quitó su falda de tubo rosa, la camisa negra de tirantes anchos semitransparente que si no llevara una camiseta interior negra se la vería el sujetador, algo que a los hombres de las discotecas les encanta, pero sabiendo cómo es Clara, jamás haría. Sé quedó en sujetador, se levantó de la cama y fue hasta el armario de donde sacó una camiseta de la talla XXL, de su padre. Ese era su pijama de verano, como el de todas las chicas del mundo. Se recogió su larga melena castaña en una coleta alta y fue al baño de su habitación a desmaquillarse, los restos de lo que había dejado la lluvia y las lágrimas.
Se sentó encima de la cama, con la luz de la mesilla encendida y cogió un libro con una cerradura, aparentemente parecía una especie de diario, o algo así. En su cuello colgaban una cruz, algo que sin saber porqué todas las niñas lo llevaban, y una llave, con la que abrió el libro. Fue pasando página por página hasta que llegó a una donde ponía "24.06.2011". Una pequeña lágrima se la escapaba del ojo, rozando su mejilla derecha y muriendo en su boca. Comenzó a leer "Primer día de vacaciones..." De repente, cerró el diario, lo dejó caer sobre el suelo y se dio media vuelta, apoyó su rostro contra la almohada y comenzó a llorar, lágrimones caían de sus ojos, lágrimas de tristeza, rabia, odio. Cuando no podía más, se incorporó en la cama, se levantó, fue al baño a por un trozo de papel y se limpió la cara, se sonó y fingió una sonrisa frente al espejo de "Tranquila, todo va bien".
Volvió hasta su cama, recogió el diario del suelo y regresó a la página donde había abierto antes. Siguió leyendo. Poco a poco una nube de recuerdos de aquel día le invadió la cabeza. El día en que le conoció, aquel veinticuatro de junio, donde todo comenzó. En cada párrafo un flashback le surgía, no podía evitar llorar, tenía que ser fuerte y recordar todo. Comencemos desde el principio.
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