jueves, 11 de julio de 2013

Capítulo 11.

La sala se quedó vacía, se dio cuenta de que la habitación se había quedado impregnada del olor de Pablo, de su colonia, "One Million". Tenía el móvil en la mesilla. Lo abrió y tenía quince conversaciones de whatsapp abiertas. <<¿Sabrán que estoy aquí?>> Desbloqueó el móvil y comenzó a mirar.
Su mejor amiga: Caaaaaara pene, ¿que tal por Santander? a ver si llamas eh zorra que te echo de 
menos.
Del grupo de clase, llamado "Slytherin Rules" Lo puso ella, es una auténtica fan de Harry potter. De ese pasó de leerlo, todos los mensajes eran porno y fotos guarras.
Fue leyendo uno a uno los demás whatsapp y respondiéndolos, hasta que llegó a uno que no tenía guardado.
Hola, ¿qué tal andas por el hospital? Te echo de menos, la habitación está vacía sin ti.
Era Pablo, le habría pedido el número a sus padres. Miró su foto de whatsapp, aparecía él tocando el violoncello sin camiseta. <<Ay, me la voy a guardar en la galería de fotos para alegrarme la estancia aquí. Qué guapo es Dios mío>> Le respondió:  Bueno, estaría mejor si estuvieras aquí conmigo. Yo también te echo de menos.
Ahora se sentía como todas aquellas chicas que estaban colgadas del móvil cada vez que hablaban con el chico que las gustaba, esperando a responder, esperando a que pusiera "En linea" para hablar. <<Sonreírle a un móvil, pero qué cutre me estoy volviendo>>
Se incorporó en la cama y comenzó a escribir en su diario.

A noche, no escribí nada, me pasó algo. Los días con Pablo son increíbles y se convierten en segundos cada vez que estoy con él. ¿Qué me está pasando? Me ha ganado, ha conseguido que esté loca por él en tan sólo un par de días, el verano aún está comenzando, y no sé qué pasará después de que salga del hospital; me he partido la pierna haciendo surf. Cada vez que le veo las mariposas nacen y se reproducen en mi estómago, al final las acabaré vomitando de tantas que tengo acumuladas por su culpa. Le echo de menos, es un amor. ¿Él estará enamorado de mi? Ojalá me pudiera meter en su cabeza y ver qué piensa él de mi, puedo tener mis sospechas de que por la carta, los besos por la noche, su mirada, sí. Pero no sé qué hacer, no soy de esas que dicen sus sentimientos hacia la otra persona, habrá que esperar. 

Cerró el diario y lo dejó en la mesilla de noche de la habitación, le costaba mucho moverse pues no podía mover la pierna. Al día siguiente la operarían y estaría una semana en el hospital hasta poder volver a la casa.
Estaba nerviosa, ¿Y si la operación no salía bien? Era sencilla pero no sé, todo podría ser.
Estuvo hablando casi toda la tarde con Pablo por whatsapp, no paraba de sonreírle al móvil, parecía una cría pequeña. Pero las bobadas de que hablaban le enamoraban cada vez más, era como si fuera ahora mismo su mejor amigo y a la vez el chico de su vida. Quien lo iba a decir.
Dieron las diez de la noche y ella estaba muerta de sueño, al día siguiente a las ocho tendría que estar en pie para la operación, así que se despidió de él y cerró los datos para que no la molestaran. De repente suena su teléfono. "Llamada entrante Pablo♥"
-¿Sí? -Dijo con una sonrisa.
-Preciosa, buenísimas noches, espero que todo salga genial mañana, después de la operación te voy a ver con un regalo, te quiero.
Colgó. No la dejó decir nada más. Ella estaba que se subía por las paredes. <<¿Cómo puede ser tan perfecto? Ojalá jamás se estropeé.>>
Después de eso, puso el móvil en silencio y se fue a dormir, a la mañana siguiente tenía la operación, más la valía descansar.

Se despertó. <<¿Qué hora es?>> Eran las siete y media de la mañana, tenía media hora para dormir pero no tenía sueño. Cogió el móvil, enchufó unos cascos que había en la mesilla que le habría traído su madre con el iPod y comenzó a escuchar un poco de música para motivarse y no deprimirse.
Un poco de electrónica no le vendría mal, lo que más adoraba en el mundo eran las baladas de Heavy. Pero la deprimían y no era el momento idóneo para ello.
Pasó la media hora de un suspiro, alguien llamó a la puerta.
Toc toc*
-¿Sí? -Dijo quitándose los cascos y dejándolos en la mesilla.
-Hola Clara, vamos, tenemos que ir a quirófano. -Era un señor de bata blanca con barba canosa, parecía muy serio y eso no le gustó mucho.
Era la hora, ojalá todo saliera bien, si no no podría volver a surfear en la vida.
La llevaron en camilla hasta la sala, la dejaron delante de la puerta unos minutos, donde ponía "Sala de Quirófano" Estaba asustada.
De repente alguien le empujó hacia dentro, la puerta se abrió y pocos minutos después perdió el conocimiento. Le habían inyectado un sedante.
La operación duraría tres horas.

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