No aguantaba. no podía más, eran las ocho de la tarde, ella aún estaba en el hospital en observación, no sabía si quiera si estaba aún inconsciente o despierta, no podía llamarla al móvil porque lo tenía en su habitación. Necesitaba relajarse, poner sus pensamientos en orden. Como a todo músico, su manera más fácil de distraerse era tocar un poco su instrumento musical, así que se fue hasta la sala donde anteriormente había estado con Clara.
Entró en la habitación, nada más abrir la puerta, una corriente del olor de la colonia de Clara le invadió las fosas nasales, no dejaba de recordarla, se le escapó una pequeña lágrima de entre los ojos. Fue hasta el piano e hizo un blashback de cuando ella estuvo tocando, suavemente deslizaba los dedos por el teclado aún destapado del piano. En su cabeza una nube de recuerdos se le venían, del día que la conoció, de la noche anterior, que sin que ella lo supiera, cuando se quedó dormida, él la estuvo observando cómo dormía, acariciándole el cabello, y cuando él se fue a dormir, le dio un beso en la mejilla que no estaba contra la almohada, ella sonrió pero estaba dormida, no se daba cuenta. ¿Se estaban enamorando? Es posible, pero a él no le gustaba enamorarse, nunca le había gustado a ninguna chica, pero el último año había cambiado muchísimo, se había vuelto mucho más guapo, se había cortado el pelo y había pegado el estirón. Él apenas sabía cómo tratar a una chica cuando él estaba enamorado, se ponía nerviosísimo.
Cogió el violoncello que aquella mañana había usado para tocar un poco, se puso a tocar, con tristeza. Se nota mucho cuando un músico toca con tristeza, su manera de tocar, su técnica varía mucho, pero sólo los músicos lo notan, si Clara estuviera ahí lo notaría sin duda. Comenzó a improvisar, sin darse cuenta comenzó con La menor, no había tonalidad más triste y nostálgica que ella, comenzó a tocar notas y notas, componiendo en el acto una melodía, a la vez que sus recuerdos iban pasando por su mente. <<¿Realmente la quiero? ¿Me estoy enamorando de ella?>> No sabía qué pensar.
Mientras tanto Clara estaba en el hospital, en una cama con la pierna vendada con una escayola y leyendo un libro que su madre le había dejado que llevaba en su bolso aquel día. No dejaba de pensar en Pablo, no le echaba la culpa de lo sucedido, había sido un descuido de su técnica al no fijarse en sus pies al surfear, no pasaba nada, tan sólo era una rotura de tibia, la tendrían que operar y estaría como nueva. La operarían en dos días. <<¿Vendrá mañana?>> No las tenía todas con ella, algo la decía que él no vendría, estaba muy triste. <<Supongo que creerá que le odio o algo así y no se atreverá a venir>> Se fijó que no tenía el móvil para llamar, ni forma aparente de comunicarse con Pablo, tendría que esperar hasta mañana, decidió dormirse, y esperar al día siguiente, a ver qué pasaría antes de su operación.
A penas podía moverse de su posición al tener la pierna en alto e inmovilizada. Fue una malísima noche para ella, peor que la anterior, pero había algo en aquella noche que no lograba recordar. Hubo un momento en el que estaba dormida, que soñó cómo se besaban ella y Pablo en la playa. ¿Era un sueño? Ella no creía en las supersticiones ni en los presagios, pero ¿y si sucediera? No lo podría saber hasta dentro de una semana, cuando pudiera volver a casa después de que la operaran y reposara. <<Qué estará haciendo ahora...>> Se preguntaba una y otra vez, le echaba de menos y sólo llevaba prácticamente dos días con él y a causa de esta bobada no le vería hasta pasada una semana y poco más.
Al final consiguió dormirse entre largos y profundos pensamientos acerca de él.
Eran las doce de la noche. Pablo había estado toda la tarde tocando, no se había ni dado cuenta, ni sus padres tampoco, ya que la sala estaba perfectamente insonorizada. <<No lo aguanto más, necesito ir a verla ya.>> Estaba a punto de cometer una locura, necesitaba verla.
Recogió el violoncello, y con cuidado salió de la habitación, bajó al garaje a hurtadillas y cogió la moto de su padre. Salió en dirección al hospital donde se encontraba ingresada Clara. Tardó quince minutos en llegar más o menos, era tarde y había poco tráfico, era un día de diario.
Aparcó la moto en frente del hospital y entró.
-Buenas noches. Disculpe ¿Clara Martín? Una chica se ha roto la pierna. Habrá llegado esta mañana.
-Sí, un momentito. -Le respondió la chica de recepción. -Sala 354. Coja las escaleras mecánicas y gire a la derecha al subir.
-Muchísimas gracias.
Siguió las indicaciones y llegó hasta la habitación de Clara. Abrió cuidadosamente la puerta y entró. Había una pequeña luz dada y sólo estaba ella en la habitación, estaba dormida.
-Clara. -Dijo con un susurro. <<Está dormida, mírala, duerme como un ángel>>
Se le ocurrió la idea de escribirle una nota, o una carta para cuando despertara la pudiera ver y sonreír, ya que él se tenía que ir, si no quería que le pillaran.
En la mesilla de la cama había un pequeño cuaderno y un bolígrafo, en la primera página había un dibujo, era un hombre, ojos verdes, pelo moreno. <<Un momento, soy yo>> Clara le había dibujado. <<Joder, es precioso>> Arrancó la segunda página, en blanco y comenzó a escribir.
Cuando terminó dejó la nota en la mesilla para que la pudiera ver, la besó en la mejilla con cuidado de no despertarla y se fue.
Cogió la moto de nuevo, dejando atrás el hospital donde estaba Clara, él entre lágrimas no dejaba de repetir la misma frase "Lo siento, lo siento, lo siento muchísimo mi niña, todo es culpa mía".
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