Aquellas dos semanas se hicieron eternas. Ni un mensaje de Pablo, ni una llamada al skype, ni nada. No supo de él en dos semanas. ¿Seguiría enfadado?
Su recuperación fue muy bien pasadas la dos semanas ella ya podía andar perfectamente con muletas.
Estableció amistad con el grupo de Carlos y sus amigos. No pasó nada más, ya que cada vez que miraba a los ojos a Carlos, venía a Pablo y todo lo ocurrido aquel día, cuando la besó.
Por fin llegó el día en que vería de nuevo a Pablo, eran las diez de la mañana y él llegaría en tan sólo media hora. Se levantó y corriendo fue a arreglarse, aunque no pudiera andar bien (jaja) se lavó la cara, se peinó el largo cabello y se echó colonia, fue a vestirse, se puso unos pantalones cortos fosforitos y una camiseta de jugador de baloncesto que tanto le gustaba a Pablo. Ya estaba lista.
Bajó las escaleras a duras penas con las muletas, y llegó a la cocina donde se dispuso a desayunar.
Su madre le puso el desayuno para que ella no hiciera mucho esfuerzo andando. Ella se sentó y al poco su madre la puso el desayuno en la mesa.
Cuando terminó miró la hora, ya deberían haber vuelto. Miró por la ventana y creyó ver el coche de los padres de Pablo. Alguien se bajó del coche, pero no era ni él ni sus padres. Era una chica, alta, con el cabello marrón, tenía un cierto aire a Clara, pues era de las mismas facciones. A continuación se bajó Pablo. Un nudo se le presentó en el estómago. No sabía qué pensar. Se le estaban pasando tantas cosas por la cabeza.
De pronto llamaron a la puerta, se dispuso a abrir pero un dolor agudo le surgió en la pierna, no podía moverse. Se quedó inmóvil en la silla de la cocina. Ellos entraron.
-¡Pablo! ¿Qué tal el viaje? Uh, ¿y esta señorita? Soy la anfitriona de la casa. -Dijo mientras le daba dos besos.
-Hola, yo soy Estela, soy una... una...amiga, sí, amiga de Pablo.
-Uy, bueno, pasad pasad, dejad las maletas aquí e ir a la cocina a ver a Clara.
Ambos fueron a la cocina mientras los padres de él descargaban las maletas.
-Hola Cl....
-Hola. -Dijo ella. -¿Tú quien eres?
-Hola, soy Estela. Encantada. -Dijo con una sonrisa.
-Clara, ¿podemos hablar? Dijo Pablo.
Se le volvieron a encender los ojos, ¿Qué le iba a decir?
-Estela ¿Te importa ir al salón? ella no puede moverse.
Ella se fue y se quedaron los dos en la cocina. Él se sentó en una silla a su lado y comenzó a hablar.
-Te he echado muchísimo de menos, siento haberme puesto así contigo, lo siento. Bueno, había muchas cosas que me recordaban a ti allí, sí.
Ella se sonrojó.
-¿Y Estela? -Le dijo con una lágrima naciendo de su ojo izquierdo.
-Bueno.. la verdad es que... ha habido algo entre ella y yo. La conocí en Irlanda, era amiga de mis padres y...Lo siento
-¿QUÉ? ¿Es tu novia?
-Sí...
No se lo podía creer, no lo asimilaba, le habían acabado de romper el corazón en mil pedazos, las lágrimas comenzaron a aflorar en sus ojos sin parar.
-Márchate.
-Pero...
-QUE TE MARCHES.
No volvieron a hablarse, pasaron los días, y Pablo y Estela cada vez eran más felices. Ella creía que lo hacía hecho por hacerla daño por lo de Carlos, cada vez más convencida. Pero por desgracia toda esta historia de amor acabó mal. Finalizó el verano, y ni si quiera el último día lograron despedirse. Incluso él con lágrimas en los ojos al marcharse en el coche, ella intentaba ser fuerte pero no podía.
Pasó el tiempo y ella no consiguió olvidarse de él.
Y hasta aquí la historia escrita en su diario, a día de hoy, no ha logrado olvidarle.
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