lunes, 8 de julio de 2013

Capítulo 7.

Ahí estaban ambos a dos centímetros prácticamente el uno del otro, sin mediar palabra. Él se acercó un poco más a ella, ella retrocedió y echó la mirada abajo, no sabía cómo reaccionar. Pablo se dio cuenta y lo dejó, tenía un verano por delante, había tiempo para que las cosas surgieran.
-Oye, ¿te apetece que volvamos a casa? Son las doce y es de noche, comienza a refrescar.
-Sí, será mejor que volvamos.-Él se dio cuenta de que Clara tenía frío, por el frote de brazos que iba haciendo de camino y él la dejó su chaqueta, a modo de caballero. Volvieron en menos de cuarto de hora a la casa. Cuando llegaron sus padres estaban viendo la televisión, una serie a la que estaban los padres de Clara por lo menos muy viciados a ver, "Mentes criminales" trataba sobre crímenes de psicóticos y demás trastornados cerebrales, a Clara le encantaba.
Saludaron a los padres y les dijeron que se subían a hablar un poco en la habitación, sí, era extraño, no se conocían casi nada y él ya quería con ella y ella también, se les notaba. Habría que dar tiempo a la situación, era el primer día de tres meses en la playa. Iban a estar muy muy bien.
Subieron a la habitación y cerraron la puerta. Clara se fue al baño a cambiarse en lo que Pablo se cambiaba en la habitación, serían amigos recientes pero no habría confianza, como ella tenía con sus amigos del colegio. Clara se puso una coleta alta, se desmaquilló de antes para que no se le notara el llorar y se puso una  camiseta ancha para dormir, eran las doce y media más o menos y no tardarían en quedarse dormidos.
Cuando salió del baño, él ya estaba tumbado en su cama en calzoncillos y sin camiseta. <<Joder, qué cuerpazo tiene el chico>> Tenía un cuerpo perfecto, las uves de las caderas, tableta, pectoral y brazo, era perfecto. Clara intentó disimular cómo le miraba y se sentó también en la cama. Al darle la espalda para tumbarse, él la miró de arriba a abajo haciéndola una vista rápida del cuerpo, pero ya la había visto anteriormente en la playa, ya sabía que tenía un cuerpazo precioso.
Clara cogió de su bolso aquel diario, lo abrió con la llave que tenía colgada al cuello y comenzó a escribir. Pablo muy inquieto le preguntó que qué hacía, ella le miró y cerró el diario para que no pudiera verlo y continuó escribiendo. -Jamás mires esto ¿eh? -Dijo con una sonrisilla. -Tranquila, pero, ¿No eres un poquito mayor para tener un diario?
-Sí, pero lo hago para cuando sea más mayor, poder recordar viejos tiempos, no soy la típica de "Querido diario" ¿Sabes?
-Ah, entiendo, entonces me parece una idea muy buena. -Dijo dándole la razón a ella.
Clara terminó de escribir y lo cerró, guardándolo en la mesilla y se volvió hacia Pablo para hablar.
-Bueno cuéntame algo de ti. ¿No?
-Vale, ¿qué quieres saber?
-No sé, todo sobre ti, si quieres claro...
-Venga va. -Se incorporó para contarle la historia de su vida y comenzó. -Bueno, yo nací en Valladolid, y bueno, no hay mucho así que contar a parte de que soy músico, soy violoncellista- Clara se quedó atontada. <<VIOLONCELLISTA, DIOS ME MUERO, ME ENCANTA>> Prosiguió. -Y bueno, llevo desde los ocho años, este año voy a comenzar tercero de profesional.- Ella le interrumpió. ¿Sabes? Yo voy a comenzar cuarto de profesional de piano. -¿Ah sí? Joder, me sacas un curso. -Ya. -Se rió y él continuó. Bueno y, me gusta mucho el rock, leo mucho, sobre todo libros de misterio, también sé hacer surf y monto en skate. Así como me ves, en el fondo soy un romanticón, y me gustan las chicas que lo sean pero también que sean especiales ¿Sabes? No sé, a mi me pareces especial. Por lo que te he visto, tienes algo. Bueno te toca ¿No?
Ella comenzó a contarle su vida.
-Pues bueno, yo desde los cuatro años toco el piano, adoro dibujar, escribir y hacer fotografías a todo lo que veo, sí, soy de artes. Me encanta el rock a mi también, tengo tres grupos favoritos. Adoro el color amarillo y las puestas de sol, también soy muy romántica y muy melosa. Dicen que tengo un don con el piano aunque yo no me creo mucho y bueno, eso es todo, ah y tengo quince años, cumplo dieciséis el día de la patrona de la música, el veintidós de noviembre.
-Guau, eres una chica de bellas artes ¿eh? -Dijo con una sonrisilla riéndose.
-Sí, pero vamos que en el insti voy a ciencias, quiero ser criminóloga.
-¿Sí? Yo por letras, voy a hacer historia y filosofía.
Clara se quedó sorprendida, él era muy inteligente y por lo que le habían contado sus padres en la cena, las matemáticas se le daban genial.
-Pero si se te da bien todo lo de ciencias.
-Ya, pero no quiero hacer carrera de ciencias, ¿sabes? me encanta la historia.
-Yo quiero hacer también el superior, me encantaría.
-¿Eres buena música?
-Eso dicen. ¿Quieres oírme? Mañana si quieres vamos a la sala del piano y toco un poco si quieres.
Él aceptó con gran entusiasmo. -Además, hay dos violoncellos, me podrías enseñar un poquito.
-Eso está hecho, preciosa.
<<¿Preciosa?>> Ella se ruborizó, él se echó a reír.
-¿Qué he dicho?
-Nada, jaja, es que me ruborizo si me llaman preciosa. Anda, me voy a acostar ya, ¿vale? Mañana hablamos, buenísimas noches, idiota.
-Buenas noches, fea.
-Eh, no me llames fea, so gili. -Dijo riéndose.
-Vale, vale, boba.
Ambos se fueron a dormir.
Ella estaba continuamente dando vueltas y pensando en Pablo, no sabía si se estaba pillando, pero él era tan perfecto. No sabía si el sentiría lo mismo o sólo quería un lío como todos querían en estos años, un rollo de un día. No sabía que pensar, se ponía nerviosa sólo de pensarlo. No pudo dormirse hasta haber dado las dos en punto, se puso a escuchar música hasta que se quedó dormida.

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